LA GENERACIÓN DE LO INMEDIATO

Hace unos días mi hija me dijo que quería un tamal. Para quien los haya hecho alguna vez en su vida (sin importar de qué parte de América sean) sabrán que el procedimiento lleva tiempo e ingredientes que no siempre están a la mano. Así que acá en México solemos comprarlos ya preparados. A la vuelta de mi casa una muchacha los vende temprano en la mañana, pero a eso de las 10 ya no tiene ni uno solo. Cuando le dije a mi hija que ya no encontraríamos tamales, me dijo que los hiciéramos a lo que le contesté que tal vez, porque no era tan fácil. Ella me dijo “¡no puedo esperar a comer un tamal hasta el lunes!” y se soltó a presionar para que buscáramos la manera de hacerlos.

Sé que mi hija es muy testaruda y persistente, pero me hizo pensar en lo poco tolerantes a la espera que se pueden volver nuestros hijos, pues están acostumbrado a obtener las cosas rápido. Me explico: si quieren información e imágenes de algo, basta con que tengan acceso a internet; si quieren una foto, basta una cámara digital que les mostrará de antemano cómo salió la foto; si quieren llamar a alguien, basta con marcar a su celular, sin necesidad de esperar a que llegue a su casa; si quieren una canción, la pueden bajar en internet desde que es lanzada; si quieren una hamburguesa, basta entrar al drive thru de alguna cadena de comida rápida; o sea, hasta la comida es rápida.

La impaciencia de mi hija me hizo pensar en que a pesar de las ventajas que pueden traer las nuevas tecnologías y la rapidez que imprimen a nuestra vida, hay cosas que no se pueden apresurar y nuestros hijos deben de aprender eso. El dicho ese de que “Las cosas buenas vienen para los que aprenden a esperar” es totalmente cierto. Una buena cena de navidad, lleva al menos 3 horas en prepararla (si es que no somos muy espléndidas en la cocina, porque si no nos puede tomar varios días) y jamás podrá ser comparada con una hamburguesa de comida rápida.

Nuestros hijos se están acostumbrando a que sólo tardan un click en obtener lo que desean y es por esto que les debemos de enseñar a ser pacientes. Por que si no lo hacemos, serán también una generación frustrada que no entiende el ritmo de la vida. Nosotros por nuestra parte, también debemos entenderlo, para ayudarles a reconocer lo que puede ser inmediato y lo que tiene que esperar. Yo sé que me leen muchas mamás jóvenes, pero tal vez recuerden que antes los rollos fotográficos se tenían que revelar, que había que ir a la tienda de discos a comprar el nuevo álbum, que para invitar a una fiesta había que llamar a uno por uno de nuestros amigos (no mandar una invitación por facebook), que para encontrar información había que ir a las bibliotecas.

Hay que recordar estas cosas para frenarnos y frenar a nuestros hijos y que cuando les lleguen las cosas buenas siendo pacientes, el disfrute de lo obtenido sea más duradero.

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Un pensamiento en “LA GENERACIÓN DE LO INMEDIATO

  1. Definitivamente son afortunadas las mujeres que tienen su pareja y que pueden concebir,pero las que no tienen esa oportunidad realmente es abrumador.

    maternidaddesesperada.wordpress.com

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