Pues el control de esfínteres ha sido todo un desafío. Primero porque ahora reconozco que mi hija tal vez no haya estado tan lista para dejar los pañales y segundo porque se puede perder el control fácilmente… Digo, a quién le gusta limpiar pipí y popó varias veces al día.

Sin embargo me funcionó el tip que me dio una prima: llevarla cada media hora al baño y sentarla unos cinco minutos. En una semana aguantaba muy bien la pipí. No me avisaba pero cuando la llevaba y me decía que no, era porque verdaderamente no quería ir; en cambio, si no protestaba, seguro hacía. Con la popó es otro cuento. Tampoco me avisaba y a veces se escondía, pero si la cachaba corríamos al baño y hacía muy bien. Después sobrevino el desastre: viajamos a Monterrey que está a 9 horas en auto desde la Cd. de México, para lo cual usamos pull-ups. Fue tal su descontrol, que hasta pipí empezó a hacerse nuevamente.

Cuando regresamos, a empezar casi de cero, pero le ayudó entrar a la escuela y que su maestra le reforzara el control de esfínteres. Pero en cuanto a la popó, nada. No quiere y llora. Lo que es peor, a veces se estriñe y dice que le duele al hacer. Le he tenido que dar laxantes para ayudarla a normalizarse, pero sigue sin querer hacer en el baño.
Leyendo un poco sobre el tema en internet he sacado algunas ideas para estimularla y espero darles buenas noticias pronto. Sólo un consejo… bueno, dos: no se dejen influenciar por la familia en cuanto a los tiempos del control de sus bebés; mejor vayan viendo el comportamiento del niño y con base en eso decidan el momento. Y consejo número dos, no empiecen el entrenamiento si ustedes están en sus días!!! Por el bien del niño y el de ustedes!!!

Por cierto, se aceptan ideas!!