Dice, en alguno de sus libros, el maestro Gabriel García Márquez que si la mierda tuviera algún valor, los pobre nacerían sin culo. No hay mejor aplicación para tan florido dicho que lo que está ocurriendo en Sonora tras el incendio que ya ha cobrado la vida de 47 niños.

¿Qué son 47 niños para el gobernador Eduardo Bours? una cortina de humo creada por el IMSS para no tocar el tema de fondo. “Total, no son mis hijos”, ha de pensar. Perdón Sr. Gobernador, no quisimos importunarlo con acusaciones a su administración.

¿Qué son 47 niños para los dueños de la guardería? Un pretexto para adelantar el shopping que tenían pendiente a Phoenix. “Total, no son mis hijos. ya regresaremos cuando se le vaya olvidando a la gente”. Porque con eso cuentan, con que se nos olvide.

¿Qué son 47 niños para el jefe de protección civil y para el presidente municipal de Hermosillo? El pretexto perfecto para demostrarnos a nosotros mismos que el mayor defecto del mexicano es que la culpa siempre es de alguien más. “Total, no son nuestro hijos”.

¿Qué son 47 niños para Daniel Karam y Juan Francisco Molinar Horcasitas? Víctimas de una tragedia y de la buena fe que el IMSS depositó en unos dueños desobligados. “Cuánto lo sentimos, tenga 150 mil pesos, están ustedes tan jodidos que será la máxima cantidad que vean juntos en toda su vida. No puedo hacer más, disculpe no son mis hijos”.

¿Y el Presidente? ¿acaso sólo va a decir que fue un día trágico para México? ¿no va a decir nada más? Tal vez diga, “total, no son mis hijos”.

…Y total, 47 niños no pesan suficiente en la consciencia de nadie de los involucrados. Perdón, olvidaba que hay 9 detenidos: trabajadores jodidos que no pueden pagar buenos abogados y cuyo único delito fue haber firmado un contrato con un gobierno que no está interesado a proteger a sus habitantes… O al menos no a todos.

Hace unos años durante el reinado de Fox, su secretario, entonces del trabajo, influyó para que en la escuela de su hijo corrieran a una maestra cuyo delito fue dejarles de tarea leer Aura de Carlos Fuentes. Aparentemente la novela es mucho más peligrosa que una escuela sin salidas de emergencia, sin extinguidores, a lado de una bodega sin alarma contra incendios. Aparentemente la “virgindad” literaria de los hijos del ahora extinto Abascal, era más preciada que la vida de 47 niños en Sonora.

Hasta para ser maricón hay que tener estilo. Y no me refiero a la homosexualidad, nunca llamaría a un gay “maricón”. Maricón son todos esos funcionarios que se esconden tras la falda de su madre la impunidad, para señalar con dedo acusador a otros; maricones son esa bola de funcionarios que tienen muy pocos… pantalones como para asumir responsabilidades, pero que tienen mucha desvergüenza como para seguir cobrando sus cheques cada quincena y para seguir durmiendo tranquilos, pues, total, qué son 47 niños.

Yo que soy mamá y que todavía tengo un poco de vergüenza, digo que esos 47 niños me duelen como si fueran míos.