
Foto tomada de la página del Universal
Es indescriptible la furia que siento por la tragedia que se vivió en la guardería ABC de Hermosillo, Sonora, en donde 44 niños de entre 11 meses y cuatro años perdieron la vida. Evento tras evento fue desesncadenando la tragedia: una bodega dividida en dos y adaptada como guardería por un lado y almacén por el otro; material altamente flamable como parte de la construcción del local que albergaba a los niños; salidas de emergencia de difícil acceso o selladas; personal insuficiente para atender a los menores. Un corto circuito bastó para cobrar la vida de tantos niños. No puedo ni imaginar el dolor que sienten sus padres, ni su impotencia, ni su coraje al ver que gracias a la gran trama de corrupción e impunidad que domina a México, los responsables de este crimen no serán llevados ante la justicia. Porque a pesar de que el corto (o lo que haya generado el incendio) haya sido un accidente, todas las irregularidades que presentaba el inmueble no debieron pasar desapercibidas ante las autoridades que se encargan de supervisar estos centros. Esas guarderías, subrogadas del IMSS reciben del Instituto 2,100 pesos mensuales por niño, o sea que de alguna manera todos los mexicanos las estamos pagando, pero el cochinero destapado por la tragedia, deja ver que prácticamente son los negocios de ciertas personas que gozan de influencia en el gobierno del estado. ¿Cuánto dinero de nuestros impuestos vamos a permitir que se siga usando para mantener a una bola de crápulas cuyo interés es el negocio y no el bienestar de nuestros hijos? ¿Cuándo va a renunciar el alcalde de Hermosillo quien es el responsable de las supervisiones al inmueble? ¿Cuando va a renunciar el Delegado del IMSS en Sonora? ¿Cuando va a renunciar el director del IMSS? a quien, por cierto, escuché en entrevista hoy en la mañana en WRadio y se ve que no tiene ni idea de por dónde hay que entrarle al asunto.
Como mamás ¿qué nos toca? Nos toca solidarizarnos con los padres que perdieron a sus hijos, padres trabajadores cuya necesidad hizo que dejaran en un lugar inapropiado a sus hijos. Padres que hoy están sufriendo la pérdida más grande de sus vidas. Nos toca exigir que los responsables sean llevados ante la justicia. Nos toca exigir que se cierren los lugares que se encuentren en situación similar. Tenemos que verificar la seguridad de los centros a los que acuden nuestros hijos, sean del IMSS, subrogados o particulares. Revisar que existan extinguidores y que estén propiamente cargados, que haya salidas de emergencia suficientes y de fácil acceso, que haya personal suficiente e instalaciones más o menos seguras. Yo sé que muchas mamás no tienen otra opción que dejar a sus hijos en guardería, pero ante la magnitud de la tragedia y de la impunidad, tómense el tiempo suficiente para encontrar un lugar con condiciones de seguridad mínimas, así les tengan que descontar días de trabajo. Sólo piensen en la pérdida de esos padres y pónganse por un momento en su lugar.
Por último, pero no menos importante DENUNCIEN irregularidades ante la autoridad competente, organícense con las otras mamás y no dejen de denunciar. No podemos dejar que esos niños mueran en vano, qué más necesitamos para despertar y luchar por el país que queremos tener. Por esos chiquitos, por su memoria no quitemos el dedo del renglón. Yo abro este espacio para recibir sus quejas y denuncias y tratar de encauzarlas a los canales adecuados. Abro este espacio también para mandar un mensaje de solidaridad a esos auténticos desesperados padres y para quienes quieran mandar sus oraciones y solidaridad. No debemos de dejar que el asunto muera junto con los 44 niños.
Mis oraciones van para los padres que perdieron a sus hijos y le pido a mi Padre que pronto les lleve consuelo.