México ostenta el segundo lugar mundial en obesidad, sólo después de los Estados Unidos. Ciertamente es un récord que no queremos mejorar ni mantener y son nuestros hijos los que deben de contribuir a que bajemos de ese muy deshonroso lugar.
Una buena alimentación está basada en una gran variedad de alimentos y se vuelve la clave para que los niños y niñas crezcan sanos y se desenvuelvan perfectamente en sus actividades. Muchos de los problemas alimentarios tienen su origen en etapas tempranas de la vida y se pueden prevenir. Por lo general se deben a una relación deficiente entre el niño y la persona que se encarga de su alimentación.
La alimentación del niño no sólo debe centrarse en el sentido del gusto y en satisfacer sus necesidades vitales. Es necesario presentar una variedad de alimentos que pueda ver, tocar oler, oír y saborear. Esto permitirá desarrollar sus sentidos y adquirir un conocimiento más amplio sobre los alimentos.
Buen comportamiento y horarios establecidos
El niño preescolar centra su interés en socializar más que en alimentarse. En ocasiones se olvidará de comer, lo que aunado al apetito escaso propio de esta edad, puede originar problemas. En caso de que el niño no tenga hambre, se debe respetar su inapetencia, pero aún así deberá sentarse a la mesa y compartir el momento con la familia. Suele ocurrir que después de unos minutos al serenarse, el niño descubre que sí tiene apetito.
Es importante establecer horarios y lugares para las comidas, de ese modo se acostumbran a tener un ritmo de vida, como el resto de la familia. La ventaja principal es que el niño aprende a detectar cuando se siente con hambre y a saciarla, en consecuencia, a regular su ingestión.
Por otro lado el niño en edad escolar debe presentarse a las horas de comida, ser sociable y comportarse en la mesa, debe manejar adecuadamente los utensilios y aceptar la mayor cantidad de alimentos.
Cuando el niño está en contacto con la comida se merece atención especial debido a que la masticación debe realizarse de manera adecuada, por ser ésta el primer paso a una buena degustación, digestión y aprovechamiento de los alimentos.
Si se ofrecen refrigerios o colaciones, éstos deberán de ser seleccionados adecuadamente, ya que existe una amplia gama de alimentos con poco aporte  de nutrimentos, como pastelitos de marca, dulces, papas fritas, etc. Algunas sugerencias adecuadas son: aguas frescas, jugos, leche, queso, palomitas, ensaladas, cacahuates naturales, habas secas, frutas secas, yogurt y fruta.
Es importante que las mamás seleccionemos adecuadamente los alimentos que compramos; en la medida de lo posible preparemos los alimentos y los ofrezcamos a nuestros hijos en los horarios que establezcamos para ello; hagamos agradable la hora de la comida y que sea un momento para disfrutar en familia; propiciar que el niño esté atento a la alimentación; establecer reglas de comportamiento y dar el ejemplo. Y más importante aún, es dejar que el niño decida la cantidad que come.
Con información de Grupo Nutrición Especializada: www.nutricionespecializada.com