Cuando estaba en trabajo de parto, mi doctor se dio cuenta de que Dana estaba en posición (su cabeza hacia mi pelvis), pero venía “mirando” hacia arriba. Para que nazca más fácil por parto vaginal, el bebé debe de ver hacia abajo… O sea, con la cabeza hacia la pelvis de la mamá y su carita “viendo” hacia la espalda de la misma. Esto es porque en esta posición la superficie de su cabeza que tiene que abrirse paso por el canal de parto, es menor que cuando vienen “mirando” hacia arriba. Cuando la cabeza sale, el bebé se gira hacia un lado para facilitar la salida del resto del cuerpo.
A pesar de algunos procedimientos obstétricos para voltearla, mi chiquitina que aparentemente es muy terca, se regresaba a su posición original, así que cuando llegó el momento de pujar, la pobrecita no salía. Otro doctor por mucho menos me hubiera practicado una cesárea, pero mi ginecólogo que tiene la experiencia del mundo me dijo “voy a tener que usar fórceps”. Yo la verdad es que le dije “lo que sea con tal de que ya salga”, pero decidí mejor no observar el procedimiento cuando vi que sacaba dos como cucharas para ensalada enormes, de metal. Por fin salió la niña, sana, sin más magulladuras que las propias del parto vaginal que debe de ser una experiencia sumamente traumática para los pobres bebés.
Horas más tarde fuimos a ver a Dana a través del cristal del cunero y junto con ella estaban los demás niños que habían nacido ese mismo día. Me llamó la atención que una de las recién nacidas tenía una herida de unos ocho centímetros en su cabeza. ¿Qué le podría haber pasado? ¿qué le hicieron las enfermeras? ¿cómo es que a las horas de nacida, ya tenía semejante cortada?
Cuando llegaron mis familiares (papás, suegra, cuñado y hermanos), entre mi marido y yo comentamos los pormenores del parto y cuando les dijimos que Joaquín había tenido que utilizar fórceps, la cara de espanto se reflejó en mi mamá y mi suegra, a quienes poco les faltó para salir corriendo a revisar a la nieta. Creo que fue en su generación cuando los fórceps fueron satanizados, aunque algunas personas de mi edad también hacen algunos chistes sobre ellos.
Poco después llegó Joaquín y entre los comentarios se oían de manera velada reclamos sobre el uso de los fórceps a lo que él respondió que eran una herramienta y que si se sabían utilizar bien, no se dañaba para nada al bebé. Aproveché la ocasión para preguntarle sobre la bebita y su gran herida de la cabeza y me comentó que probablemente había nacido por cesárea y que el doctor había cortado de más y sin fijarse en dónde cortaba. Seguramente puse una gran cara de confusión porque completó diciendo, “el bisturí también es una herramienta como los fórceps”, si se usa correctamente no se lastima ni al bebé, ni a la mamá.
Mayo 21, 2008
¿USÓ FORCEPS? ¡¡¡¡NNNNOOOOO!!!!
Posted by maternidaddesesperada under EMBARAZO, MATERNIDAD | Etiquetas: cesárea, fórceps, ginecólogo, parto |Leave a Comment