Ahora que mi hija Dana está más grande (¡1 año 1 mes!) se disfruta más por la interacción que logramos con ella. Esto ha dado un giro a mi rutina y ahora tengo más tiempo para dedicarme, sobre todo porque ya no la amamanto y porque duerme de un tirón toda la noche (salvo muy raras y específicas ocasiones).
En noviembre pasado mi marido y yo empezamos a asistir con una nutrióloga para bajar los kilos que ganamos durante el embarazo y para este mes de mayo puedo decir orgullosamente que bajé ya a mi peso ideal e incluso peso menos que cuando me embaracé. En diciembre visitamos a mi familia política en Monterrey y “de paso” aprovechamos para ir a McAllen, Texas, a ver qué ofertas habían y qué cositas nos comprábamos :oP
Debo decir que en esta ocasión me informé con anterioridad sobre el tipo de ropa que más favorece a mi tipo de cuerpo, lo que estaba de moda y lo que venía en la siguiente temporada. No es que sea una persona muy fashion, pero lo que pretendía era hacer compras más inteligentes. Y logré hacer unas muy buenas.
A este impulso renovador ha seguido el consultar tips de maquillaje en YouTube (son una maravilla), renovar mi horrenda colección de accesorios y dejarme crecer otra vez el pelo.
En estas ando cuando descubro en Body Shop un exfoliador con aceite esencial de bergamota, que huele delicioso y que me ha dejado la piel más suave de lo que pudiera recordar alguna vez tenerla. A pesar de que no cuento con un baño de revista y de que estaba sentada en el vil piso de la regadera, mi experiencia con este exfoliador fue maravillosa. El olor siguió conmigo hasta que me dormí y a pesar de que mi hija se levantó a mitad de la noche con el berrinche en la boca, la verdad es que me lo tomé con mucha calma pues había tenido un ratito muy agradable para mí solita.