Cuando mi hija Dana nació, el pediatra me dijo “Sólo le debes de dar pecho, nada más.” Punto, no había alternativa. En el hospital le habían dado fórmula, pero yo sí quería amamantarla y ante lo contundente de mi pediatra, eso fue lo que hice.
Desafortunadamente el primer mes sólo subió 400 grs. Eso contando los 200 gramos que perdió la primer semana, como pasa con algunos recién nacidos. El pediatra me dijo “síguetela pegando al pecho, no importa cuanto tiempo”. “Ok”, pensé, “como a ti no te duelen los pezones…”
Afortunadamente mi ginecólogo atiende en el mismo grupo de consultorios y cuando vio a la niña me comentó que la veía muy flaquita. “Tal vez no te esté saliendo tanta leche”. Y me recetó unas pastillas. “Estas pastillas en realidad son para el estómago, pero uno de sus efectos secundarios es que estimulan la producción de leche”. Confieso que me rehusaba a tomar algo para que saliera más leche, pues había leído en muchos lados que la producción se estimula cuando mama el bebé. Sin embargo dos días después de la cita con mi doctor, llamé desesperada a mi mamá: la niña se la pasaba pegada a mi pecho, me dolían muchísimo los pezones y la pobre no se llenaba. Le pedí que me comprara las pastillas.
No es mentira, a los tres o cuatro días de tomarlas, Dana ya se atragantaba. Las tomé por 20 días más y cuando me acabé la cajita mi doctor me pidió que las suspendiera, dado que ya producía leche suficiente… ¡Y de qué modo! Para el segundo mes nuestra hija aumentó más de un kilo y empezó a tener su cachetes, piernitas y panza como las de un bebé de revista.
He visto programas en donde sugieren que cuando el bebé no esté comiendo, tú estimules la producción de leche succionando con un tiraleche. Seguramente sirve, pero las mamás primerizas no me dejarán mentir: cuando tienes un tiempo libre te bañas, preparas algo de comer, levantas un poco tu cuarto o de plano te duermes. Si esta opción me ahorra tiempo y además me garantiza que mi bebé va a tener alimento suficiente, ¡bienvenida! Por un momento acepté la ayuda, sin tratar de ser supermamá y me funcionó. Así que si están en una situación similar, consulten con su ginecólogo para ver si les puede recomendar algo como a mí. Les aseguro que no hay nada como la leche materna (Dana se nos enfermó por primera vez y de manera muy leve hasta los nueve meses), además de que su bolsillo lo agradecerá. Tengan en cuenta que hay opciones y consulten con su médico. Van a ver que no se arrepentirán.