Siempre consulta con tu médico antes de someterte a una dieta. Te recomiendo que te pongas en las manos de un nutricionista para que te controle adecuadamente. Recuerda que no sólo se debe de tomar en cuenta el peso, sino también tu índice de masa corporal, tu porcentaje de grasa en el cuerpo, así como tu presión arterial y un examen sanguíneo para verificar tus niveles de azúcar, colesterol y triglicéridos. Estos datos ayudarán al especialista a formularte una dieta adecuada a tus necesidades.
Si estás amamantando es importante que recuerdes que no debes de bajar de peso de golpe, pues esto podría afectar tu producción de leche.
Si por el momento no quieres acudir con un experto en nutrición, te dejo algunos tips para que tomes en cuenta. Te recuerdo que en México somos el primer lugar del mundo en obesidad… ¡femenina! Así que a ponerse las pilas.
1. Todo es cuestión de porciones. Por ejemplo a la hora de la comida trata de disminuir tu ración de pasta, arroz o frijoles a ½ taza y selecciona sólo uno de los anteriores, no vayas a comer ½ taza de cada uno en una sentada.
2. No hagas desayunos pesados. Puedes por ejemplo desayunar una fruta y una taza de cereal con leche descremada (de preferencia cereal integral).
3. El jugo de naranja es muy bueno, pero con moderación, ya que contiene mucha azúcar. Con medio vaso, recién preparado es suficiente.
4. Asegúrate de comer una sopa de verduras e incluir una ensalada o guarnición de verduras en tu comida.
5. Como colaciones puedes comer barritas de cereal (pero no de las que tienen relleno), yogurt Light o una fruta.
6. Trata de evitar la jícama, los chícharos, el betabel y la papa y restringe tu consumo de zanahoria.
7. Para la cena reduce tus porciones y si no te has llenado incluye una ensalada o verduras guisadas.
8. Si tienes mucha hambre entre comidas, puedes comer gelatina dietética y pepinos…¡Todo lo que quieras de ambos!
9. Trata de ingerir 3 litros de líquido (esto incluye tu café o té, agua, sopa y gelatina).
10. Evita los alimentos enlatados y los embutidos (limítate a jamón de pavo) y prefiere los quesos frescos (los que se derriten muy rápido tienen más grasa).

Recuerda que subiste de peso en 9 meses, así que no intentes bajar todo en dos semanas. Date tu tiempo y visualízate y empieza a disfrutar comiendo mejor.

El cuerpo cambia mucho durante el embarazo. Aparte de los cambios físicos evidentes, los ligamentos de las articulaciones se aflojan y estiran. Hacia el final del embarazo las actividades que nos resultaban fáciles ahora nos hacen perder el aliento. Perdemos agilidad y movilidad. Nuestro centro de gravedad se desplaza hacia delante, lo que disminuye nuestra estabilidad. Para compensar esto, tendemos a echar los hombros para atrás, a separar los pies y caminar como pato. 
Todas estas medidas compensatorias implican una utilización diferente de los músculos, lo que puede producir molestias y dolores menores a medida que avanza el embarazo. El mantener un buen estado físico durante la gestación nos ayudará a soportar más fácilmente el esfuerzo del cuerpo, sin que haya dolor.
Las hormonas del embarazo  aflojan los ligamentos lumbares y pélvicos, por lo que se debe de evitar levantar objetos pesados. Hay que evitar hacer esfuerzos innecesarios con la región lumbar al agacharse o levantar objetos pesados y de esta manera estaremos protegiendo nuestra columna vertebral. Les expongo algunos consejos:
1.    Utiliza los músculos de los muslos al levantar algo. De cuclillas mantén la espalda recta y prepara tu cuerpo (separa un poco los pies) tensionando los músculos abdominales, elevando los pélvicos e inhalando y contando hasta tres antes de levantar el objeto y haciéndolo al llegar al cuatro. Exhala al alzar el peso y mantén el objeto cerca de tu cuerpo.
2.    Cuando tengas que cargar algo, evita moverte de lado a lado y trata de distribuir el peso equitativamente.
3.    Cuando levantes un niño pequeño, mantén el cuerpo erguido, no rotes ni cambies al niño de un lado al otro.
4.    Si tienes que hacer algo que implique permanecer cerca del suelo, colócate en cuclillas o a gatas para quitar peso del útero y la columna vertebral.
5.    Si tienes una mala postura o careces de flexibilidad en la espalda, mejórala sentándose con las piernas cruzadas y la espalda contra la pared. Estira la columna y balancea la pelvis presionando la espalda contra la pared.
6.    Evita bajar objetos pesados desde la altura. Tu espalda se arquearía y podrías perder el equilibrio.
El embarazo y el parto exigirán mucho de tu cuerpo, así que mientras más te prepares físicamente, podrás transitar ambas experiencias mucho mejor.

Con información del Nuevo libro del embarazo y nacimiento de la Dra. Miriam Stoppard. Ed. Grupo Editorial Norma.

Después de mi embarazo y parto quedé como globo de Cantoya: con curvas, pero hacia afuera. Pasaron varios meses antes de que me decidiera a hacer una dieta. Creo mucho en mi fuerza de voluntad, sin embargo mi marido y yo decidimos ir con una nutrióloga, pues yo seguía amamantando a mi hija.

Gracias a la constancia y a las ganas de que me empezara a quedar otra vez mi ropa, pude bajar 8 kilos en 2 meses, llegando a un muy saludable peso. Además de esto, la dieta nos ayudó a reducir nuestras porciones y a consumir más fruta y vegetales. Tal fue el cambio que ahora cuando comemos cosas fuera de la dieta normal, nos sentimos inflados o deplano nos enfermamos del estómago.

Si bien una nutrióloga puede representar un gasto no contemplado, el hecho de cambiar nuestros hábitos alimenticios repercutirá positivamente en nuestro bolsillo en el mediano plazo: frutas y verduras son más baratas que las carnes y los riesgos de enfermedades cardiovasculares u otras como la diabetes, se reducen.

La comida es nuestro combustible: échenle diesel a un carro a gasolina y verán que deja de funcionar muy rápido. Sin embargo, el ejercicio también es primordial para ayudar a las “carnes” a regresar a su estado original. Sé que con un bebé es muy difícil darse el tiempo, pero hay algunas opciones para hacer en casa (caminadora, bici estática, videos y recientemente el Wii Fit).

En el portal e-Salud, al que ya he hecho mención, hay algunas consideraciones y consejos para antes de empezar una dieta, aquí les dejo una muestra:

De entrada te decimos: las dietas bajas en calorías de 800, 1000 ó 1200 Kcal. no son saludables; este tipo de dieta debe ser recetada por profesionales de la salud.

Muchas veces nos autorrecetamos dietas, como las famosas “de la fruta”, “de la sopa”, “de la luna”, u otras. Este tipo de dieta descuida totalmente la calidad de lo ingerido y proponen descensos del peso muy superiores a los recomendados. Esto hace que con los kilos que perdemos, también dejamos ir una buena cantidad de nutrientes esenciales. El descenso de peso con estas metodologías hace perder rápidamente masa muscular, con los riesgos que eso puede ocasionar en un adulto mayor.

El descenso de peso debe ser progresivo, gradual y controlado por un profesional. El requerimiento calórico diario para adultos jóvenes, no atletas, es en promedio de 3.000 kcal para los hombres, 2.000 kcal para las mujeres.

Si con nuestras actividades cotidianas quemamos 3000 Kcal e ingerimos igual cantidad diariamente, nuestro peso corporal se mantendrá estable.

Un descenso de 500 - 700 gramos semanales es lo recomendado. Estos cálculos deben ser siempre personalizados. Se debe controlar el porcentaje graso que tenga cada individuo y la cantidad de kilos que se encuentre sobre su peso debido o “ideal”. Las personas que están excedidas muchos kilos son la que más peso pueden perder en forma saludable.

Un régimen para bajar de peso debe acompañarse de actividad física. Ésta ayuda a bajar de peso y contribuye a que la reducción de kilos sea armoniosa.

Personalmente creo que es muy bueno asistir con un nutriólogo para que aprendamos a comer mejor. Esto repercutirá positivamente en nuestra salud y con un poco de constancia nos ayudará a perder lo ganado durante el embarazo.

Cuando me enteré que estaba embarazada, el más ocupado en cuidarme era mi esposo. Fue muy atento conmigo, me consintió demasiado y no se perdió ni una consulta con el ginecólogo. Era lógico, pues estaba emocionado. Todo esto sin llegar a tratarme como si estuviera enferma, eso sí lo debo aclarar.
Cuando llegó el momento de dar a luz, estuvo al pie del cañón conmigo durante la labor y posteriormente, en la expulsión. Ambos teníamos serias dudas de que lo pudiera resistir, sin embargo aguantó estoicamente el parto, sin vomitar ni desmayarse.
Embarazo y parto son pruebas para la pareja, pero el verdadero examen profesional es cuando llega el bebé. Entre la sopa hormonal que traemos las mujeres, el cansancio, la ansiedad y los nervios de todo tan nuevo, los primeros meses del bebé pueden ser un infierno… para el papá.
Debo de confesar que, contadas con los tres primeros dedos de la mano izquierda, habíamos tenido peleas “serias” mi esposo y yo. Pocas veces habíamos discutido. Sin embargo los primeros meses de Dana fueron de peleas constantes, pues yo me sentía muy frustrada. Primero porque mi independencia se me fue rápidamente por la coladera; antes hacía y deshacía sin tener que rendir muchas cuentas, pero ahora había una personita que me ataba pues me requería las 24 hrs. del día. Segundo porque esperaba que mi marido diera el 120%. Tenía unas expectativas muy altas y esperaba que reaccionara igual que una mamá lo haría.
Déjenme les digo que eso es IMPOSIBLE, pues no está en la genética de los hombres. Habrá padres más dedicados que otros, pero nunca hay que esperar que su desempeño sea igual que el de una madre. Las mamás estamos pensando en detalles ínfimos e infinitos, cuando los hombres pueden pensar solamente en lo que están haciendo al momento. Las mamás podemos tener presentes horarios de siesta, comida, evacuaciones y los papás necesitan que se los recordemos o nos solicitan apoyo para cada cuestión.
Con esto no quiero decir que se den por vencidas y no les exijan ayuda, simplemente no tengan muy altas expectativas sobre lo que sus maridos harán para ayudarlas. Yo pensaba que sería totalmente equitativo y no es cierto y mis expectativas nos ocasionaron muchísimos disgustos. Por un lado me sentía inconforme con el repentino cambio de rutina. Por el otro, el agotamiento me hacía muy agresiva y ¿con quién se va a desquitar una? Por supuesto que con el marido.
Fue hasta hace como dos meses que entendí que mi condición de mamá era para siempre y que debía asumirla y responsabilizarme de mi nueva situación. Entendí que la culpa no era de mi marido y que debía tratar de comunicarme con él mucho mejor. Porque ésa es otra que hacemos muy seguido: creemos que los hombres tienen la intuición tan desarrollada como nosotras y casi, casi queremos que nos lean la mente. Si yo quiero que mi marido sepa que algo me molesta, aparte de poner mi cara de enojo, debo de decirle qué tengo, porque si me pregunta y le digo “No me pasa nada” de entrada le estoy mintiendo, además de que les ha de causar un pánico tremendo tener que empezar a adivinar qué tenemos, tratando de no regarla para que no terminemos más disgustadas.
En la cuestión del hogar, hay que repartirse las tareas y no esperen maravillas (a menos que sus esposos sean de esos garbanzos de a libra, muy cuidadosos con el orden y el aseo). En cuestión de hijos, confíenles de vez en cuando el cuidado del bebé. De esta manera se sentirán involucrados y ustedes podrán tener un momento de paz. No los descalifiquen y no se angustien de que el bebé esté con su padre: déjenlos hacer y relacionarse sin la intervención de la mamá.
Una vez al mes encarguen al bebé (en la medida de lo posible) con los abuelos, tíos o amigos, olvídense de todo y vayan juntos al cine, teatro, a cenar o simplemente quédense en casa a ver películas, pero disfrutando como pareja. Recuerden que los hijos son absorbentes, pero eventualmente se irán. La pareja idealmente es para siempre.

Cuando estaba en trabajo de parto, mi doctor se dio cuenta de que Dana estaba en posición (su cabeza hacia mi pelvis), pero venía “mirando” hacia arriba. Para que nazca más fácil por parto vaginal, el bebé debe de ver hacia abajo… O sea, con la cabeza hacia la pelvis de la mamá y su carita “viendo” hacia la espalda de la misma. Esto es porque en esta posición la superficie de su cabeza que tiene que abrirse paso por el canal de parto, es menor que cuando vienen “mirando” hacia arriba. Cuando la cabeza sale, el bebé se gira hacia un lado para facilitar la salida del resto del cuerpo.
A pesar de algunos procedimientos obstétricos para voltearla, mi chiquitina que aparentemente es muy terca, se regresaba a su posición original, así que cuando llegó el momento de pujar, la pobrecita no salía. Otro doctor por mucho menos me hubiera practicado una cesárea, pero mi ginecólogo que tiene la experiencia del mundo me dijo “voy a tener que usar fórceps”. Yo la verdad es que le dije “lo que sea con tal de que ya salga”, pero decidí mejor no observar el procedimiento cuando vi que sacaba dos como cucharas para ensalada enormes, de metal. Por fin salió la niña, sana, sin más magulladuras que las propias del parto vaginal que debe de ser una experiencia sumamente traumática para los pobres bebés.
Horas más tarde fuimos a ver a Dana a través del cristal del cunero y junto con ella estaban los demás niños que habían nacido ese mismo día. Me llamó la atención que una de las recién nacidas tenía una herida de unos ocho centímetros en su cabeza. ¿Qué le podría haber pasado? ¿qué le hicieron las enfermeras? ¿cómo es que a las horas de nacida, ya tenía semejante cortada?
Cuando llegaron mis familiares (papás, suegra, cuñado y hermanos), entre mi marido y yo comentamos los pormenores del parto y cuando les dijimos que Joaquín había tenido que utilizar fórceps, la cara de espanto se reflejó en mi mamá y mi suegra, a quienes poco les faltó para salir corriendo a revisar a la nieta. Creo que fue en su generación cuando los fórceps fueron satanizados, aunque algunas personas de mi edad también hacen algunos chistes sobre ellos.
Poco después llegó Joaquín y entre los comentarios se oían de manera velada reclamos sobre el uso de los fórceps a lo que él respondió que eran una herramienta y que si se sabían utilizar bien, no se dañaba para nada al bebé. Aproveché la ocasión para preguntarle sobre la bebita y su gran herida de la cabeza y me comentó que probablemente había nacido por cesárea y que el doctor había cortado de más y sin fijarse en dónde cortaba. Seguramente puse una gran cara de confusión porque completó diciendo, “el bisturí también es una herramienta como los fórceps”, si se usa correctamente no se lastima ni al bebé, ni a la mamá.

Si nace durante el tercer trimestre, antes de las 38 semanas, el niño podría presentar problemas respiratorios y de temperatura, pero con los equipos modernos y los cuidados especiales tiene buenas probabilidades de supervivencia.
SEMANA 32
El bebé tiene las proporciones que tendrá al nacer. Casi en todos los casos su cabeza está en dirección a la pelvis de la madre. Sus movimientos son muy vigorosos. Mide 40,5 cm. Aprox. Pesa 1,6 kg.
SEMANA 36
Durante las cuatro semanas siguientes el bebé aumentará 28 grs. de peso al día. Llena completamente el útero y sus movimientos no son menos frecuentes, pero parecen golpes debido a que el espacio es restringido y se está acomodando en la posición de alumbramiento. Las uñas, aunque blandas, llegan hasta la punta de los dedos. En el varón deberán haber descendido los testículos. Mide 46 cm. Aprox. Pesa 2,5 kg.
SEMANA 40
La vérnix ha disminuido hasta el punto de quedar apenas algunos vestigios en los pliegues de la piel, alrededor del cuello, las axilas y la ingle. Las uñas son largas y deberán cortarse al poco tiempo del nacimiento. Cuando el bebé está despierto, mantiene los ojos abiertos y puede distinguir la luz. La mayor parte del lanugo ha desaparecido.
Con información del Nuevo libro del embarazo y nacimiento de la Dra. Miriam Stoppard. Ed. Grupo Editorial Norma.

MI EXPERIENCIA PERSONAL. Durante el último trimestre, yo me seguía sintiendo de maravilla, aunque me cansaba más rápido de estar parada, iba con frecuencia al baño (así que teníamos que planificar bien nuestras rutas cuando salíamos de paseo) y se me hinchaban los pies. De hecho yo toda me hinché por la retensión de líquidos, cosa que el doctor me dijo que era normal, lo que me imposibilitó a usar algunos zapatos y mi anillo de casada. Durante el inicio del último trimestre, nos cambiamos de casa y anduve en ese ajetreo. Incluso llegué a pintar paredes y subir y bajar escaleras. Mi doctor, quien se autocalifica como light, no me puso ninguna restricción, a menos que no me sintiera bien. Es más, me dijo que podía seguir manejando y usando tacones. Que se recomendaba que no para evitar accidentes. Pero siempre es bueno verificar con tu médico y estar pendiente de síntomas y malestares (todos se los debes de comentar, para que esté atento a cualquier anormalidad). En general fue un muy buen trimestre para mí y sin molestias, mas que el cansancio de estar parada o caminar un poco de más. También dormí bien y las veces que me costó más trabajo fue porque me daba mucho calor. Trata de consentirte en este trimestre (manicure, pedicure, masajes relajantes, córtate el pelo, etc.) porque a partir de que nazca el bebé, ya nada será igual, no tendrás tiempo para ti hasta que lo puedas dejar encargado… Además de que ya nadie te hará caso (como cuando estabas embarazada que todo eran atenciones) pues toda la atención la tendrá puesta el bebé.

Durante el segundo trimestre, más o menos alrededor de las 18 semanas, se comenzarán a sentir los movimientos del bebé. Éste también comienza a adquirir apariencia de humano con cabello e incluso pestañas. Empieza a chuparse el pulgar. A las 24 semanas se considera al bebé legalmente viable, es decir, capaz de conservar la vida de manera independiente con cuidados especiales.
SEMANA 13
El bebé está completamente formado. En adelante se dedicará a crecer, así que para el momento del nacimiento sus órganos vitales habrán madurado lo suficiente como para permitirle vivir como ser independiente. Mide 8,5 cm. Aprox. Pesa 28 grs.
SEMANA 14
Los músculos principales responden al estímulo cerebral. Puede flexionar codos y muñecas, puede cerrar los dedos. Mide 10,5 cm. Aprox. Pesa 65 grs.
SEMANA 16
Las extremidades y las articulaciones están formadas. Un vello muy fino cubre casi todo el cuerpo y comienzan a crecer cejas y pestañas. Mide 16 cm. Aprox. Pesa 135 grs.
SEMANA 20
El bebé crece rápidamente. Los dientes se empiezan a formar en los maxilares y comienza a aparecer el cabello. La fuerza de los músculos va en aumento. Se empiezan a percibir los movimientos del bebé, pues son más vigorosos. Se perciben como aleteos leves, como burbujas que revientan contra el abdomen. Mide 25 cm. Aprox. Pesa 340 grs.
SEMANA 24
El bebé se chupa el pulgar y puede toser y tener hipo. Aún no ha acumulado depósitos de grasa y todavía es delgado. Mide 33 cm. Aprox. Pesa 570 grs.
SEMANA 28
La cabeza está más proporcionada con el cuerpo. Comienzan a acumularse depósitos de grasa. El cuerpo se halla cubierto por una grasa espesa (vérnix) que evita que la piel se sature de líquido amniótico. Los pulmones están llegando a la madurez y el bebé tendría un 80% de posibilidades de sobrevivir si naciera. Mide 37 cm. Aprox. Pesa 900 grs.
Con información del Nuevo libro del embarazo y nacimiento de la Dra. Miriam Stoppard. Ed. Grupo Editorial Norma.

MI EXPERIENCIA PERSONAL. El segundo trimestre fue maravilloso. Desaparecieron las molestias y como se empezaba a notar mi embarazo, me sentía muy ilusionada, muy contenta de presumir mi incipiente pancita. Como me sentía tan bien, le entré con ánimo a la comida y en un mes subí ¡4 kilos! Por supuesto que mi doctor me llamó la atención y desde entonces me empecé a medir más. Me movía todavía con facilidad, seguí manejando (de hecho lo hice hasta 3 semanas antes de que Dana naciera), anduve de viaje y empezamos las compras para la bebé. Hay que recordar que uno está embarazada, no enferma y aunque es cierto que hay que tener ciertos cuidados, tampoco hay que dejar que nos traten como inválidas, porque creo que en la medida de que no nos dejemos, nos sentiremos mucho mejor y disfrutaremos más. En este trimestre se puede saber el sexo del bebé a través de los ultrasonidos. Cada quien decide si saberlo o no, sin embargo al saberlo se tiene la ventaja de mentalizarse sobre si es varón o niña. Conozco de algunos casos que se desilusionaron un poco cuando al fin supieron el sexo en el momento del parto. Permite además ir escogiendo y llamando por su al bebé desde antes de nacer, además de hacer compras más certeras, si es que somos muy fijados en la separación niño-niña.

Hacia el final del primer trimestre ya se han desarrollado los sistemas del cuerpo del feto y muchos órganos están más o menos completos. Los nervios y los músculos funcionan y se empiezan a establecer los reflejos. El corazón bombea casi 30 litros de sangre al día a través del sistema fetal. El bebé es capaz de moverse espontáneamente, aunque la madre no puede percibir sus movimientos, todavía.
SEMANA 5
Empieza el desarrollo de la columna vertebral y aparecen los fundamentos del cerebro y la médula espinal. Mide 2 mm. Aprox.
SEMANA 6
Comienzan a formarse la cabeza, el tórax y el abdomen. El corazón ya palpita. Se forman los vasos sanguíneos, se une el cordón umbilical a la placenta. Hay hendiduras en donde estarán los ojos y se distingue el comienzo de la boca. Son visibles los brotes de brazos y piernas. Mide 6 mm. Aprox.
SEMANA 7
Se ven las hendiduras en donde se formarán los dedos. Los intestinos están casi formados. Los pulmones se han formado, pero son sólidos. Se están formando las partes internas del oído y los ojos. Aparecen los hoyos para las fosas nasales y también células óseas en lo que hasta ahora ha sido hueso cartilaginoso. Mide 15 mm. Aprox.
SEMANA 8
Todos los órganos internos están en su lugar. Son visibles las articulaciones de los hombros, codos, caderas y rodillas y los órganos genitales. La columna es movible. Mide 25 mm. Aprox.
SEMANA 9
La boca se desarrolla y se puede ver la nariz. Las partes que crecen más rápido son las manos y los pies. Se ha desarrollado el mecanismo auditivo. El feto está activo. Mide 3 cm. Aprox.
SEMANA 10
Comienzan a crecer las partes externas del oído y los ojos están bien formados. La cabeza es todavía comparativamente grande. Se distinguen los dedos aunque unidos por membranas de piel. Mide 4,5 cm. Aprox. Pesa 5 grs.
SEMANA 11
Se han formado los ovarios o los testículos, al igual que los órganos genitales externos. Todos los órganos internos están formados y funcionando. Mide 5,5 cm. Aprox. Pesa 10 grs.
SEMANA 12
Es posible distinguir los párpados cerrados. Empiezan a desarrollarse los músculos, lo cual hace más pronunciado el movimiento de las extremidades. Se coordinan el cerebro y los músculos. Las articulaciones se contraen, los dedos de los pies se enrollan y el feto succiona. Los dedos están completamente formados y aparecen las uñas. El bebé puede tragar e ingiere líquido amniótico. Mide 7,5 cm. Aprox. Pesa 18 grs.
Con información del Nuevo libro del embarazo y nacimiento de la Dra. Miriam Stoppard. Ed. Grupo Editorial Norma.

MI EXPERIENCIA PERSONAL. Cuando por fin me enteré que estaba embarazada, los síntomas se me vinieron encima, creo que en gran parte porque estaba en una fase de negación total que suprimía cualquier sintomatología. Además de que hay algunas sensaciones muy parecidas a cuando vas a empezar a menstruar (cólicos y dolor de los senos). Así que cuando por fin confirmé mi embarazo, vinieron las molestias matutinas, un poco de náusea y malestar estomacal, sólo por la mañana. Afortunadamente de vómitos, sólo puedo hablar de una ocasión en que iba en carretera. Para mí, el primer mes fue como estar cruda (con resaca) todos los días. Me iba a trabajar, pero las primeras horas era de tomar agua mineral para suprimir un poco náuseas y malestares.
Aparte de eso el sueño me dominaba y cuando me daba hambre debía comer enseguida algo, pues me empezaba a doler la cabeza, el malestar era insoportable y me ponía de muy mal humor.
Como todo es nuevo, todo lo haces con cuidado, no cargas nada, caminas despacio, y tienes cuidados de más con tu abdomen (aunque todavía no se nota nada).
La noticia de mi embarazo la di a conocer hasta cerca del tercer mes, pues las primeras semanas son más delicadas y, ya saben, “por cualquier cosa”, mejor enteré a amigas y familiares hasta entonces. Por supuesto que mis papás se enteraron antes, así como mis suegros, pero esa es una decisión súper personal, por lo que es mejor comentar, hasta que se sientan más cómodas y seguras.

México ostenta el segundo lugar mundial en obesidad, sólo después de los Estados Unidos. Ciertamente es un récord que no queremos mejorar ni mantener y son nuestros hijos los que deben de contribuir a que bajemos de ese muy deshonroso lugar.
Una buena alimentación está basada en una gran variedad de alimentos y se vuelve la clave para que los niños y niñas crezcan sanos y se desenvuelvan perfectamente en sus actividades. Muchos de los problemas alimentarios tienen su origen en etapas tempranas de la vida y se pueden prevenir. Por lo general se deben a una relación deficiente entre el niño y la persona que se encarga de su alimentación.
La alimentación del niño no sólo debe centrarse en el sentido del gusto y en satisfacer sus necesidades vitales. Es necesario presentar una variedad de alimentos que pueda ver, tocar oler, oír y saborear. Esto permitirá desarrollar sus sentidos y adquirir un conocimiento más amplio sobre los alimentos.

Buen comportamiento y horarios establecidos
El niño preescolar centra su interés en socializar más que en alimentarse. En ocasiones se olvidará de comer, lo que aunado al apetito escaso propio de esta edad, puede originar problemas. En caso de que el niño no tenga hambre, se debe respetar su inapetencia, pero aún así deberá sentarse a la mesa y compartir el momento con la familia. Suele ocurrir que después de unos minutos al serenarse, el niño descubre que sí tiene apetito.
Es importante establecer horarios y lugares para las comidas, de ese modo se acostumbran a tener un ritmo de vida, como el resto de la familia. La ventaja principal es que el niño aprende a detectar cuando se siente con hambre y a saciarla, en consecuencia, a regular su ingestión.
Por otro lado el niño en edad escolar debe presentarse a las horas de comida, ser sociable y comportarse en la mesa, debe manejar adecuadamente los utensilios y aceptar la mayor cantidad de alimentos.
Cuando el niño está en contacto con la comida se merece atención especial debido a que la masticación debe realizarse de manera adecuada, por ser ésta el primer paso a una buena degustación, digestión y aprovechamiento de los alimentos.
Si se ofrecen refrigerios o colaciones, éstos deberán de ser seleccionados adecuadamente, ya que existe una amplia gama de alimentos con poco aporte  de nutrimentos, como pastelitos de marca, dulces, papas fritas, etc. Algunas sugerencias adecuadas son: aguas frescas, jugos, leche, queso, palomitas, ensaladas, cacahuates naturales, habas secas, frutas secas, yogurt y fruta.
Es importante que las mamás seleccionemos adecuadamente los alimentos que compramos; en la medida de lo posible preparemos los alimentos y los ofrezcamos a nuestros hijos en los horarios que establezcamos para ello; hagamos agradable la hora de la comida y que sea un momento para disfrutar en familia; propiciar que el niño esté atento a la alimentación; establecer reglas de comportamiento y dar el ejemplo. Y más importante aún, es dejar que el niño decida la cantidad que come.
Con información de Grupo Nutrición Especializada: www.nutricionespecializada.com

Cuando supe que estaba embarazada, empezaron algunas preocupaciones. Algunas de ellas más grandes que otras. Entre las pequeñas estaba la de quedar con la piel marcada, zurcada por estrías. Recuerdo que desde pequeña miraba consternada el abdomen de mi mamá, todo marcado por sus cuatro embarazos y recuerdo perfectamente cuando le pregunté la razón de las marcas y me contó sobre cómo se estira la piel y cómo al regresar a su tamaño original, las estrías son inevitables.

Mi familia es de piel tendiente a las estrías, hasta mi papá las tiene (en las piernas), por lo que temía que después de mi embarazo yo quedara igual que mi mamá. No es que sea malo, pero si se puede evitar, ¿no todas lo haríamos?.

Afortunadamente mi prima Jackie, quien por esas fechas me llevaba dos meses de embarazo, me recomendó tener la piel siempre bien humectada con una buena crema y sugirió que comprara la marca Palmer’s. Así que desde el tercer mes de embarazo, aún cuando todavía no se me notaba nada, me empecé a aplicar el producto. Me aplicaba el aceite y después la crema, ambos hechos a base de manteca de cacao, después del baño y antes de ir a acostarme. La verdad es que quedas un poco grasosa, pero todo sea por seguir conservando la piel, lo más parecido a su estado anterior al embarazo.

Gracias a la constancia, no me quedaron marcas, salvo por unas muy leves en la parte más baja del abdomen: al final del embarazo, la enorme panza no me dejaba ver “más allá” y esa parte la descuidé un poco. Pero debo decir que si me pusiera traje de baño (tankinis, porque bikinis creo que ya no), no se me notarían, me las taparía el calzón.

Así que les recomiendo ampliamente el uso de estos productos que pueden encontrar en tiendas de autoservicio y departamentales. Tal vez sea un poco engorroso estarse sobando la panza dos veces al día, pero al final su piel se los agradecerá. Esto además ayuda a que tengan menos comezón, porque recuerden que la piel cuando se empieza a estirar, no sé por qué artes (tal vez alguna nos lo pueda decir), como que se reseca y pica y si se rascan, están contribuyendo a que les aparezcan estrías… O al menos eso me dijeron mis compañeras de trabajo.

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