Desde hace algunas semanas he estado siguiendo la primera temporada de una serie canadiense llamada Being Erica. En resumen, se trata de una chica guapetona, preparada (con maestría en Literatura), que a sus 32 años está soltera, sin una relación estable y satisfactoria y en un trabajo bastante mediocre, del cual , por cierto, la despiden en el primer capítulo. Después de un día terrible (el día en que la corren), la deja plantada el galán en turno y se empapa gracias a un aguacer torrencial, Erica termina en el hospital después de un ataque alérgico y es allí en donde conoce a un misterioso Doctor Tom que le ofrece una terapia que la ayudará a cambiar su vida. La terapia consiste en escribir una lista de arrepentimientos pasados (la de Erica bastante larga, por cierto) y regresar en el tiempo para cambiarlos.
Es súper divertido ver cómo regresa al tiempo de la preparatoria en los noventa, al tiempo en que está en la universidad, la secundaria en los ochenta, etc. y cómo aprende de cada situación que no siempre llega a componer del todo. Su terapeuta se la pasa citando a personajes famosos y en el proceso ayuda a Erica a crecer.
Aquí en México la transmiten en el canal de la BBC que está disponible en Cablevisión y en Sky. De verdad búsquenla porque tiene situaciones en las que nos hemos visto todas alguna vez, incluso abordan la maternidad vista por Erica y “sufrida” por su mejor amiga. Y a pesar de que puede sonar dirigida exclusivamente para mujeres, he de decirles que mi esposo también es fan de la serie y eso ya es mucho, porque a él le gustan cosas de acción y de balazos, cosa que no pasa en Being Erica y que me hace concluir que es una serie verdaderamente inteligente.
La temporada 2 ya la están transmitiendo en Canadá y he visto algunos adelantos. Promete estar igual de buena que la primera, ojalá llegue pronto a nuestras pantallas.


Cuando cumplí 5 años mis papás me organizaron una fiesta en Cuernavaca, en casa de unos tíos. Cuernavaca es una ciudad al sur de la Ciudad de México, famosa por su clima cálido y por ser el escape de fin de semana de los habitantes del Distrito Federal. La casa de mi tío tiene alberca y a los cinco años no hay poder humano que te saque de ella… Ni tampoco había toda la información sobre quemaduras producidas por el sol, ni la gran variedad de bloqueadores solares actuales. A mis padres no les ha de haber pasado por la cabeza, pero resulta que al final del día yo ya tenía quemaduras de segundo grado en la cara.